Con estas palabras cuenta Bernal Díaz del Castillo, la primera versión escrita de un europeo del Tianguis de Tlatelolco en su libro “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”. Su relato describe como paso a paso recorrió esta gran plaza enumerando la gran variedad de mercancías: Joyas, pieles, plumas, utensilios de cocina, herramientas y gran variedad de comida.
A medida que las demás ciudades indígenas fueron conquistadas se empezaron a mezclarse las costumbres europeas con las indígenas. Dando el crisol de cultural del que actualmente gozamos.
El mercado forma vínculos muy fuertes con la comunidad, en él se llevan a cabo eventos civiles, religiosos y por supuesto económicos. El puesto es heredado de padres a hijos, lo importante es mantener la tradición y los clientes.